Las obligaciones y los contratos

Por Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.

rolando@bufete-emmanuelli.com

Toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa. El Código Civil dispone cuáles son las fuentes de las obligaciones en Puerto Rico, a saber: la ley, los contratos, los cuasicontratos y los actos u omisiones ilícitas en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia. Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes. La persona perjudicada por el incumplimiento de una obligación generalmente tiene el derecho a exigir la resolución o retornar a la condición anterior al contrato, o tiene derecho a exigir el cumplimiento específico. El que incumple una obligación o que en su cumplimiento incurre en dolo, negligencia o morosidad, tiene el deber de indemnizar a la otra parte contratante.

Existen diversos tipos de obligaciones y cada una está reglamentada tanto en su definición como en sus efectos. Hay obligaciones puras o sujetas a una condición. También hay obligaciones sujetas al transcurso del tiempo o un plazo, alternativas, mancomunadas, solidarias, etc. Cada una de estas circunstancias determina cómo debe cumplirse. Por ejemplo, en el caso de una obligación condicional, la adquisición de los derechos, así como la resolución o pérdida de los adquiridos, dependerá del acontecimiento que constituya la condición. En el caso de las obligaciones solidarias o mancomunadas, lo que va a variar es quiénes responden por la obligación y hasta qué grado. 

Las obligaciones manifiestan sus efectos principales en los contratos. Los contratos existen cuando una o varias personas consienten en obligarse respeto de otra u otras, a dar alguna cosa, o prestar algún servicio. Existe un contrato cuando concurren los siguientes requisitos: (a) consentimiento de los contratantes; (b) objeto cierto que sea materia del contrato y (c) causa de la obligación que se establezca. Una vez concurren las condiciones esenciales para su validez, los contratos son obligatorios. El consentimiento se manifiesta por el concurso de la oferta y la aceptación sobre la cosa y la causa que ha de constituir el contrato. 

Los contratos son válidos siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral, ni al orden público. La determinación sobre la validez de un contrato por ir contra estos preceptos es generalmente un asunto judicial. Para garantizar la estabilidad de los contratos, la validez y el cumplimiento no puede dejarse al arbitrio de uno de los contratantes. Es decir, una sola parte no puede decidir por ejemplo, cuándo y cómo se cumple el contrato.

Para que un contrato refleje la verdadera intención de las partes, es necesario consultar los servicios de una abogada o abogado para que pueda dar certeza a los términos y definir las características de la obligación, para que se ajusten a lo dispuesto en el Código Civil o a las leyes especiales aplicables.

Los contratos en Puerto Rico pueden ser verbales o escritos. Corresponde la prueba de una obligación al que reclama su cumplimiento. Quien reclama la extinción de la obligación, tiene que probar sus elementos. Las pruebas sobre estos aspectos pueden presentarse mediante documentos o escrituras públicas, por admisión o confesión del deudor o acreedor, por inspección ocular del tribunal, por peritos o expertos, por testigos o por presunciones. 

La conveniencia del contrato escrito es que permite que en el caso de una controversia, se pueda probar su contenido con facilidad. El contrato escrito permite además, que mediante la intervención de una persona notario, se pueda redactar conforme a la ley y la voluntad de los contratantes, y cuando se contiene en una escritura pública, se dé fe de sus términos y condiciones. Si el contrato se acompaña por affidávit, se asegura sólo la identidad de los comparecientes, la fecha, y la firma. Estas formalidades evitan controversias y dan base al adagio popular "notaría abierta, juzgado cerrado".

Las obligaciones se extinguen por el pago o cumplimiento, por la pérdida de la cosa debida, por la condonación de la deuda, por la confusión de los derechos de acreedor y deudor, por la compensación entre dos obligaciones o por la novación o modificación de la obligación. La confusión de los derechos surge cuando se reúnen en una persona los conceptos de acreedor y deudor. La compensación ocurre cuando dos personas por derecho propio, son recíprocamente acreedores y deudores. La novación extingue una obligación cuando varía su objeto o condiciones principales, sustituye la persona del deudor o cuando subroga o incluye a un tercero en los derechos del acreedor.

La estabilidad en la contratación y el cumplimiento de las obligaciones es esencial para la seguridad jurídica y económica. El éxito personal o empresarial puede depender de un contrato bien redactado. Por tanto, para evitar dudas y controversias consulte al profesional jurídico de su preferencia.