Responsabilidad por productos defectuosos

Por Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.

rolando@bufete-emmanuelli.com

Hay ocasiones en que los consumidores compran ciertos productos que les ocasionan daños, sin embargo desconocen cuál es la responsabilidad que tienen los fabricantes, distribuidores y vendedores por los daños sufridos como consecuencia de la utilización de estos productos. Esta doctrina se conoce en el derecho anglosajón como "products liability".

"Producto" es un término muy amplio. Incluye: alimentos, bebidas, medicinas, cosméticos, perfumes, tintes para el cabello, fijadores de peinado y otras sustancias cuyo uso conlleva contacto interior o exterior íntimo con el cuerpo humano; o artículos que no son de uso personal como baterías de automóviles, sustancias inherentemente peligrosas como venenos, explosivos, armas, vehículos y otros objetos móviles, etc.

Como regla general, para que proceda una acción en daños y perjuicios, la parte demandante tiene que probar tres elementos, a saber: a) culpa o negligencia de una persona, b) tiene que probar que ha sufrido un daño, y c) el nexo causal entre la culpa o negligencia de la parte actora y el daño sufrido. Es decir, que el daño lo ocasionó la culpa o negligencia de la persona demandada. Sin embargo, hay otras situaciones en que sólo es necesario probar que se ha sufrido un daño y que la parte reclamada fue quien lo provocó sin necesidad de probar el elemento de la culpa o negligencia. A este tipo de responsabilidad se le denomina responsabilidad absoluta. 

Precisamente, cuando se habla de la responsabilidad que tiene un fabricante por poner en el mercado productos defectuosos, se trata de responsabilidad absoluta. Si un fabricante pone en el mercado un artículo y ese artículo tiene un defecto que ocasiona daños, el fabricante es responsable por esos daños que cause el producto al consumidor. Esto exime al consumidor de establecer directamente la negligencia por parte del fabricante. Es decir, solo hay que probar el defecto del objeto o producto de consumo y la relación causal entre ese defecto y los daños sufridos por la parte demandante. Para que aplique la norma de responsabilidad absoluta, el defecto de que adolece el producto no tiene que ser uno irrazonablemente peligroso a la persona consumidora. 

 Un producto defectuoso se define como aquel que falla en igualar la calidad promedio de productos similares por lo que el manufacturero o distribuidor es responsable por los daños resultantes de esas desviaciones. Esta doctrina incluye tanto el defecto en la fabricación como en el diseño.

Todos los que intervienen en la cadena de fabricación y distribución del producto –importadores, distribuidores, mayoristas, vendedores, detallistas, concesionarios, arrendatarios de equipo, suplidores de partes fabricadas conforme a sus propias especificaciones (no a las del fabricante), ensambladores, empresas sucesoras del fabricante– responden solidariamente con el fabricante ante la persona perjudicada. La responsabilidad solidaria significa que la parte demandante puede cobrar en su totalidad los daños y perjuicios que asigne el tribunal a cualquiera de las partes, no importa el grado de responsabilidad que se le asigne. Las partes demandadas podrán reclamar entre sí la nivelación o cobro de lo que pagaron al demandante en exceso de su responsabilidad. Por tanto, si se determinó que una parte es responsable del 50% de los daños y la parte demandante le cobra la totalidad de los daños, esta parte demandada puede reclamar lo pagado en exceso a cualquiera de las codemandadas en el litigio. Ese derecho se llama el derecho de nivelación.

El Tribunal Supremo ha señalado que el propósito de la responsabilidad absoluta por productos defectuosos es asegurar que el costo de los daños resultantes de los productos defectuosos sea sufragado por los fabricantes que enviaron tales productos al mercado en vez de las personas damnificadas que están impotentes de protegerse. 

Varias de las razones que aducen las autoridades para sustentar la responsabilidad absoluta del fabricante, son las siguientes: a) razones de política pública (seguridad humana); b) la necesidad de probar negligencia impone un peso indebido a la parte perjudicada; c) la imposición de la responsabilidad absoluta debe servir de incentivo a los manufactureros hacia la elaboración de productos seguros para el uso o el consumo; d) el manufacturero que es el generador original del riesgo está en mejor posición económica para cargar con este resultado; y, e) es el productor el que induce al consumo o uso de su producto, indicando obviamente que su producto es susceptible de tal consumo o uso humano. 

Además, se ha resuelto que si un producto es peligroso para los consumidores y dicho peligro no es razonablemente anticipable para estos, el fabricante tiene el deber de hacer en el producto advertencias adecuadas sobre su peligrosidad. La ausencia de tales advertencias o la inefectividad de éstas constituyen un defecto del producto. Es decir, que el manufacturero o distribuidor, además de tener una responsabilidad por diseño y manufactura, también tiene el deber de informar a los potenciales usuarios del producto cualquier circunstancia que lo haga peligroso. 

Un manufacturero puede incurrir en responsabilidad ya sea porque falla al tomar medidas adecuadas para comunicar las advertencias al usuario o por una falla al proveer una advertencia que no sea adecuada para alertar al usuario del producto de un riesgo potencial. La doctrina de la responsabilidad absoluta requiere del manufacturero de un producto peligroso que emplee un esfuerzo razonable para traer la advertencia a la atención del usuario potencial. Un producto sin la advertencia es defectuoso. 

Para resumir, la cuestión principal a resolver en un caso de "products liability" es si el producto es defectuoso y si dicho defecto fue la causa próxima de los daños que sufrió la persona consumidora. Para poder recobrar contra un manufacturero la parte demandante solo tiene que probar que: a) el producto estaba defectuoso; b) el defecto en el producto causó lesión; y, c) el producto se encontraba bajo un uso normal al tiempo en que ocurrió el daño. Es decir, si el perjudicado contribuyó con su negligencia a la ocurrencia del daño se le va a reducir la indemnización.

Es importante señalar que se cuenta con un año a partir del conocimiento del daño y la identidad de quién lo causó para instar la acción judicial.